La mayoría de sexólogos reconoce que todos somos más o menos fetichistas. Ya en los estudios clásicos del psiquiatra Krafft-Ebing o del psicólogo Alfred Binet se conectaba esta forma de excitación con experiencias de la pubertad y de la adolescencia y se reconocía que los actos del fetichista eran involuntarios e impulsivos.