Ya sea con el cachas atractivo con el que se cruzó en el metro, el camarero del restaurante que la atendió hace unos días mientras cenaba con su pareja o simplemente con una persona que evoque en su imaginación, “la fantasía común del sexo con un desconocido permite a las mujeres sentir la tensión de practicar sexo anónimo, sin los riesgos reales que este podría conllevar”, puntualizan los sexólogos.