La realidad es que nadie va a cuestionar las maravillas naturales de nuestras playas, nuestras islas, las playas tropicales del Caribe, o la excentricidad de los destinos asiáticos. Pero el turismo de interior español tiene mucho para mostrarnos, mucho para sorprendernos, porque hay bellezas más silenciosas, aunque capaces de reunir infinitos contrastes.