Extremadura, belleza interior

A veces no nos percatamos de la ingente belleza natural que nos puede ofrecer el interior de nuestras propias fronteras, a pocos kilómetros de nuestra casa, a poco tiempo de viaje, y con un gasto considerablemente menor.

Quizá sea la publicidad, la costumbre, la moda, la fama, o simplemente la atracción que ejercen las costas marinas sobre nosotros, pero lo cierto es que –sin cuestionar estos destinos-, también es necesario reconocer que a veces no ampliamos el enfoque y la perspectiva en lo que a paisajes y vacaciones se refiere.

La realidad es que nadie va a cuestionar las maravillas naturales de nuestras playas, nuestras islas, las playas tropicales del Caribe, o la excentricidad de los destinos asiáticos. Pero el turismo de interior español tiene mucho para mostrarnos, mucho para sorprendernos, porque hay bellezas más silenciosas, aunque capaces de reunir infinitos contrastes.

Extremadura no tiene mar, pero sin dudas puede presumir de reunir muchos de estos parajes que nos pueden dejar boquiabiertos; pueden hacer que ampliemos ese concepto parcial que teníamos acerca del encanto natural, y que nos preguntemos cómo tenemos esto cerca de casa y no lo sabíamos.

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