Si hay algo que puede desquiciar por completo a un informático es que todos y cada uno de sus amigos y conocidos le pidan en algún momento de su vida que les formatee el ordenador. Igual ocurre con los fisioterapeutas que están agotados de tener que hacer horas extras no remuneradas con esos seres cercanos a los que les duele ‘aquí’ o ‘allá’ o a los asesores fiscales que, y siempre en los días límites antes de que acabe el periodo oficial de entregas, ayudan a solucionar las declaraciones de la renta de quien se les cruza en el camino. Están hartos de trabajar, como para hacerlo en horas libres.