Hace unos días estuve hablando con Raúl y Miguel, dos amigos que se casaron hace un año y medio en Sicilia. Eran (y son) las personas más coquetas que conozco, siempre preocupados por ir perfectos. Unos apasionados de la moda, la belleza y el diseño, acumulaban más cremas en sus estanterías que las que yo he tenido en toda mi vida.