¿Cuántas veces hemos dicho eso de “no me huelen los pies, son los zapatos”? Aún pareciendo a veces una excusa, es una realidad. Una realidad que suele avergonzarnos y puede hacernos pasar un mal momento. Hay que diferenciar entre el mal olor de los pies y el del calzado, ya que las causas serán diferentes y, por lo tanto, lo será también el modo de resolver el problema.