
Mientras algunos son mejores para detectar cierto tipo de patógenos y diferenciarlos de las células del cuerpo humano, otros tienen la capacidad de identificar distintos organismos causantes de infecciones y diversas enfermedades. La información que se encarga de hacerlos diferentes es conocida como antígeno leucocitario humano (ALH), y se encarga de causar una atracción tan poderosa como inadvertida.