Los electroestimuladores que puedes ver en gimnasios y centros de estética (también puedes encontrar aparatos para uso «casero» e individual) disponen de programas específicos ideados para ayudar a combatir problemas tan habituales como la celulitis, la flacidez o la falta de tono muscular. Una vez colocadas las bandas y los electrodos en la zona a tratar, el aparato se encargará de emitir las ondas necesarias para provocar esa contracción involuntaria del músculo.