En la aplicación de los cosméticos se pretende el aprovechamiento de una o más de sus funciones, que son:
- La función preventiva, higiénica o conservadora: Productos que se emplean con el fin de conservar la piel en buen estado.
- La función correctora: Productos formulados para corregir alteraciones o afecciones externas de la piel, cabello, celulitis, etc.
- La función embellecedora: Productos destinados a embellecer, ya sea acentuando los rasgos o detalles que favorecen a la persona u ocultando o disimulando los defectos y caracteres antiestéticos.
Algunos productos están preparados para más de una función, por lo que no todos los cosméticos pueden considerarse integrados en uno solo de los grupos de funciones anteriores. Hoy en día existe una amplia variedad de productos cosméticos en cuanto a:
- Tipo de piel: Seca, grasa, mixta, con tendencia a imperfecciones o sensible.
- Formulación: Cremas, polvos, geles, tónicos, fluidos o soluciones líquidas.
- Parte del cuerpo: Faciales, corporales, zonas íntimas o capilares.
- Estacionales: Solares, productos para la caída del cabello, etc.
- Específicos: Anticelulíticos, antiacneicos, antiseborreicos, etc.
- Maquillaje: por ejemplo correctores o bases de maquillaje.
- Tipo de actividad: Relajantes, calmantes, activadores, estimulantes, etc.
La elección del tipo de productos a utilizar es una elección personal, dependiendo de los gustos de la persona que vaya a utilizarlos.