La auténtica reliquia de cuatro ruedas fue diseñada por Ferdinand Porsche cuando éste tenía 22 años, y se recuperó de un almacén en el que estuvo olvidado desde su último viaje en 1902. Sin dudas, y cuando todas las marcas del mundo compiten por llegar a fabricar el “coche supersónico”, Porsche le dedicará al P1 un espacio de honor en su Museo Zuffenhausen, Alemania.