La incapacidad por fabricar glóbulos rojos con normalidad provocará un cuadro anémico de cansancio, debilidad y malestar. Aparecerán trastornos digestivos e intestinales por la escasa formación de ácidos gástricos. Además, nuestro sistema estará más predispuesto a sufrir depresión, llagas y problemas cardiovasculares.