Cumplir con una dieta poco variada y no saludable, fumar y beber alcohol de forma habitual o sufrir algún trastorno digestivo –colitis ulcerosa, enfermedad de Crohn…- hace más posible una carencia de ácido fólico, bien por una ingesta insuficiente o bien por una mala absorción a nivel intestinal.
Déficit y exceso de ácido fólico