Fibras orgánicas como el algodón o el lino son las más habituales, pero también se recurre a otras menos comunes como el bambú, las algas, la soja o el cáñamo. Este origen natural hace que, además, este tipo de ropa resulte más conveniente para la piel, sobre todo para aquellos que sufran alergias. Es por esto que el mayor éxito de estas prendas se da en la ropa de bebé, síntoma de su calidad.