El hambre. Pupilas que se dilatan, te deleitan y te delatan
Cuando tu cuerpo necesita nutrientes, la parte lateral de tu hipotálamo envía información a través del nervio vago que nos insta a comer cuanto antes. Te rugen las tripas, salivas, se te dilatan las pupilas y entras en un estado de mayor claridad de pensamiento para acelerar tu objetivo: conseguir comida. Cuando tienes hambre no haces ascos a nada, comes lo que te pongan.