La dieta tradicional japonesa y la mediterránea son consideradas a menudo como las más sanas del mundo, con vínculos probados al aumento de la esperanza de vida y la reducción del riesgo de enfermedades. Ambas dietas no podrían ser más diferentes en cuanto a sus ingredientes, preparación y sabor, pero ambas comparten los mismos nutrientes que pueden ayurdarnos a vivir una vida más larga y sana.