Dicho así parece una minucia, pero insisto, hablamos de los años 50, cuando para gran parte de la sociedad enseñar una rodilla era porno duro. No hablemos entonces de meter parejas a, literalmente, follar en una sala mientras grababan y medían todo lo que ocurría con electroencefalogramas, electrocardiogramas y demás cachivaches. Vamos, que con lo progresista que es la sociedad americana les pusieron una alfombra roja (nótese el sarcasmo).