Lejos del cine más comercial donde las reglas del juego son dadas desde un principio, y luego el espectador solo ha de dejarse llevar por la sucesión de escenas en pos del espectáculo, la película va tejiendo con ritmo seguro, una telaraña en la que si te dejas atrapar, verás recompensado tu esfuerzo, merced a un desenlace, que te dejará pegado a la butaca.