Lo que ocurre es que el guión es irregular y arrítmico. El equilibrio entre las dos vertientes que la cinta pretende abordar es desigual y la historia tiene muchos altibajos. Hay algunos tramos donde todo fluye y tus sentidos son desbordados ante las magnificas imágenes de las que somos testigos (el tramo de las plagas) y otros donde te puede el tedio y el desinterés de lo mal resultas y plasmadas que están en pantalla (cada aparición del niño “Dios” con el que Moisés conversa).