El encargado de poner en imágenes a este nuevo “príncipe de las tinieblas” es Gary Shore, en lo que supone su debut tras la cámara al frente de un blockbuster. La verdad que la película luce bien en aspectos como la fotografía, vestuario, fx; pero diría que justo donde falla es en la dirección, tal vez por la inexperiencia de Shore, lo que debería ser el plato fuerte de la película, dos batallas que tienen lugar a lo largo del metraje, no están resueltas con soltura.