Nadie puede pensar que un orgulloso, engreído y sagaz ladrón de cajas fuertes puede pasar 12 años en la cárcel y que, a su salida, no pasará la factura que le deben por haber callado.
Nadie puede pensar que un orgulloso, engreído y sagaz ladrón de cajas fuertes puede pasar 12 años en la cárcel y que, a su salida, no pasará la factura que le deben por haber callado.