Así, la cinta puede verse como una reflexión acerca del arte y de hasta donde se puede llegar para triunfar, a pesar de que podamos dejar atrás cosas mucho más importantes. Y algo de eso parece haber en la carrera de Burton; un cineasta con etiqueta de autor, muy popular, que ha ido perdiendo señas de identidad (o arte) y se ha ido volviendo cada vez más masivo y popular. Parece como si el firmante de Eduardo Manostijeras quisiera hacer un borrón y cuenta nueva, y en definitiva, lanzar un mensaje a la masa crítica con su obra.