Y es en estas dos intérpretes donde reside la mayor baza del film, pues aparte de poder deleitarnos con los inmensos paisajes por donde la primeriza senderista pasa, la realización de Jean-Marc Vallée está exenta de artificios y tampoco encontramos una gran puesta en escena, dejando que sean Dern y Witherspoon las que se adueñen de la cámara y de la historia.