Sin obsesiones, tampoco está de más averiguar las calorías de un producto o alimento determinado si estás intentando mantener tu peso y no sabes cuánto puede suponer su ingesta. Sumar, por ejemplo, cuántas calorías tiene ese menú «especial» que te acabas de «permitir», puede ser un buen dato para que te pongas las pilas y sepas que tu cuerpo acaba de ingerir un plus de energía que conviene gastar.