Los cetáceos, que utilizan el sonido para comunicarse, localizar las presas y navegar; son de los más afectados. La alta intensidad del sonido producido les causa daños en los tejidos corporales y en las estructuras auditivas, la pérdida permanente o temporal de la audición, cambios en el comportamiento como evitar la zona durante meses o años o cambiar las rutas migratorias, estrés, el solapamiento de sus sonidos con los ruidos de las prospecciones, y un largo etcétera.