Se trata de una alternativa cómoda y rápida aunque no es la más recomendable, ya que el rozamiento con el tambor puede llegar a romper la malla del upper o parte superior de la zapatilla. Además, el calor afecta al pegamento con el que van unidas las distintas partes de la zapatilla (gran parte de los fabricantes utiliza el termosellado como sistema) pudiendo llegar a deformarla.