Una vez hayas limpiado las zapatillas, déjalas secar de forma natural y a la sombra. Nunca las coloques donde les den los rayos del sol de manera directa. Tampoco junto a la calefacción, ya que las fuentes de calor directas afectan de forma negativa a las zapatillas, deformándolas y haciendo que pierdan las propiedades para las cuales fueron diseñadas.