Por supuesto, la trayectoria de Offenstein como director de fotografía en anteriores películas prometía un espectáculo para la vista. Y no defrauda en eso. El océano hipnotiza, caprichoso, poderoso y bello. Tanto, que el escenario se vuelve un personaje más y con su esplendor, nos recuerda una de las frases que repiten en la película “No sólo la victoria es bella”.