Dos culturas y dos generaciones tan distintas podrían haber dado más juego entre ambos, ya que su ‘amistad’ es bastante previsible. Sin embargo, la atención no está tanto en el choque de culturas o la desigualdad social, sino en el sentimiento de soledad y la necesidad de compañía que despierta en ellos la inmensidad del mar, dejándoles sólo con su humanidad.