Pero Jordan y sus lobos están corrompidos por el vicio sin límites, la ceguera y la locura que genera sentirse en la cima del poder. Las drogas, el alcohol, el sexo servido, y su adoración al dinero se vuelven patológicos, y por supuesto, contra el mismo Jordan. La ruptura con su mujer Naomi (Margot Robbie) coincide con el acoso permanente del FBI. Acorralado, Jordan demuestra cuáles son sus verdaderos valores como persona.