Hoffman encarna a Günther Bachmann, un agente alemán muy alejado de los superespías buenorros salta-azoteas a que Hollywood nos tiene acostumbrados. Bachmann es un tipo solitario, con bastantes kilos de más y al que le cuesta hasta caminar, que encuentra en el tabaco y el whisky a sus únicos amigos incapaces de traicionarlo. Porque otra cosa no, pero de traiciones el film va cargadito.