De hecho, lo interesante de este proceso de decisión es, precisamente, la evolución de los personajes. Conseguir desprenderse de aquello que ‘nos dijeron que debe ser’ para empezar a ver aquello que ‘sentimos que debe ser’. Gracias a este juego de perspectivas, llegamos a un final que convence al espectador, no sin dejar la respuesta aún en el aire.