Con una paleta de colores saturada merced a una fotografía impecable, el director nos trae de vuelta a ese futuro deprimente, loco, donde por imposible que parezca aún hay sitio para la paz y la esperanza
Con una paleta de colores saturada merced a una fotografía impecable, el director nos trae de vuelta a ese futuro deprimente, loco, donde por imposible que parezca aún hay sitio para la paz y la esperanza