Una de ellas es The Divorce Party Planner, un negocio de Las Vegas anteriormente especializado en despedida de soltero que decidió cambiar de estrategia y sumarse a las fiestas post-ruptura. Por un precio entre 800 y 3.850 euros, la empresa ofrece a la divorciada la posibilidad de fusilar su vestido de novia con una ametralladora o la de saltar en paracaídas con el fin de «saltar a una nueva vida».