No es un tinte ni un maquillaje, sino una molécula (un carbohidrato) que reacciona al entrar en contacto con las células de la capa más externa de la piel (capa córnea). Es esa reacción química (oxidación) la que hace que la piel adquiera un tono más «moreno» de forma totalmente natural e inocua y sin que intervengan los melanocitos (las células que producen la melanina responsable del bronceado como reacción frente al sol).
Son muchos los cosméticos que «aprovechan» esta reacción natural que provoca la DHA para incorporarla en dosis mínimas como ingrediente junto a otros componentes hidratantes, humectantes e incluso en fórmulas antiedad. Además de estos usos, la DHA sigue siendo uno de los métodos de «moreno express» más recomendables por su sencilla aplicación y sus buenos resultados.