Esta enmienda ha sido interpretada por los grupos ecologistas de la siguiente manera: un espacio no será protegido hasta que el propietario titular de los terrenos no lo decida. Por lo tanto, lo que antes se consideraba un patrimonio natural de interés general queda en manos de una minoría, lo que podría permitir proyectos que antes fueron parados, como la construcción de una carretera en Doñana, las actividades mineras en el Teide, la urbanización de Picos de Europa y todo lo antes comentado.