No lo quiso entender. Su respuesta fue: “Cuando me conozcas te enamorarás de mí”. Creo que mi cara de póquer fue épica. Me despedí con un “bueno, ya nos vemos” y me fui corriendo a mi casa. Lo que vino después fue totalmente surrealista.
No lo quiso entender. Su respuesta fue: “Cuando me conozcas te enamorarás de mí”. Creo que mi cara de póquer fue épica. Me despedí con un “bueno, ya nos vemos” y me fui corriendo a mi casa. Lo que vino después fue totalmente surrealista.