¡Maldita noche! Igual que la tarde del café, me di a la bebida para pasar de sus piropos y tiradas de caña. El problema es que se me fue de las manos y al día siguiente amanecí desnuda en su cama, sin recordar siquiera cómo había llegado hasta allí.
¡Maldita noche! Igual que la tarde del café, me di a la bebida para pasar de sus piropos y tiradas de caña. El problema es que se me fue de las manos y al día siguiente amanecí desnuda en su cama, sin recordar siquiera cómo había llegado hasta allí.