Si antes casarse era para el hombre algo que tenía «aparentemente» menos importancia que para la mujer, quien desde siempre soñaba con vestirse de blanco algún día de su vida, hoy sin embargo la celebración de la boda se ha convertido también para él en un día único, un evento excepcional, en el que practicamente cada detalle cuenta y donde, junto con su pareja, el novio participa activamente en la organización de los preparativos.