Desde que Tinder entró en nuestras vidas y se lo descargó hasta el primo del cuñado de tu vecino de enfrente, las apps para ligar ya no son lo que eran. Se han convertido de algo solo apto para «desesperados» a la forma más fácil de encontrar a alguien con tus mismos intereses. E intereses, en esto del sexo y el amor, los hay a patadas.