La serie de Ryan Murphy comenzaba con una idea alocada: convertir cada temporada en un arco argumental radicalmente opuesto: mismos actores, diferentes escenarios, distintas tramas y nuevas relaciones.
La serie de Ryan Murphy comenzaba con una idea alocada: convertir cada temporada en un arco argumental radicalmente opuesto: mismos actores, diferentes escenarios, distintas tramas y nuevas relaciones.