Muchos hombres no entienden por qué un área en apariencia minúscula debería esconder tantos misterios sobre el placer de las mujeres. El primer síntoma de ignorancia se halla, precisamente, en creer que el clítoris es solo esa reducida fachada. El órgano es un auténtico iceberg y lo que desde fuera se consigue vislumbrar es la pequeña punta, en concreto lo que se conoce como el glande del clítoris.