Cena en un restaurante romántico, a la luz de las velas. La botella de vino, en sus últimas. Suena, de fondo, el violín. Juntos, regresáis a casa bajo la luna llena. Os dais la mano, os abrazáis, coqueteáis entre susurros y roces. Y, a medida que os acercáis a casa, el flirteo se vuelve más explícito, más erótico y carnal. Ella dice que le gustaría algo diferente para esta noche. A ti eso te genera interés, te excita, estás intrigado. Y entonces lo escuchas, dos palabras: sexo duro. No te cuadra con su perfil recatado, de mujer convencional en la vida y en la cama, y en el desconcierto caes en la cuenta de que no sabes cómo afrontarlo.



















![[FOTOS]: Salón Erótico de Barcelona 2018](https://www.hombremoderno.es/wp-content/files/2018/10/Salon-1.jpg)









