No hay motivos para tener los hábitos de un cavernícola en materia de cuidado personal. Darle cierta importancia a tu apariencia más allá de la ropa que usas o el accesorio que acabas de comprar, no es exagerado.
No hay motivos para tener los hábitos de un cavernícola en materia de cuidado personal. Darle cierta importancia a tu apariencia más allá de la ropa que usas o el accesorio que acabas de comprar, no es exagerado.