Leer las etiquetas nutricionales de los productos que compramos en el supermercado es una de las mejores cosas que podemos hacer, tanto para estar informados de lo que comemos como para estar más seguros como consumidores. En las etiquetas tienen que figurar tanto el listado de ingredientes (ordenados de mayor a menor presencia en el producto) como el reparto de macro y micronutrientes del productos en cuestión.