Sexo es la palabra que reina con mano firme (y piernas temblorosas) en todo internet. Pero como saben los que entienden de información, algoritmos y neurociencia, la cantidad de resultados en buscadores sobre un tema no significa que de verdad tengamos conocimientos sobre él. ¿Cómo discriminar entre tanto estímulo vacío las fuentes más interesantes, las voces que deberían destacar sobre las demás?