Sí, tener pareja engorda. Es una verdad irrefutable. Yo lo he vivido. No quieres, intentas que no te pase, pero te relajas y de repente ya no cabes en tus vaqueros favoritos y tienes una talla más de todo (o dos). La estabilidad y la comodidad que conlleva acaban pasando factura a tu cuerpo… ¡y lo sabes!