Una de las peores cosas que ocurren cuando bebes mucho es que al día siguiente olvidas todo lo sucedido. Olvidas lo que pasó, lo que hiciste y hasta cómo llegaste a tu cama. Le das vueltas y vueltas a tu resaca, pero nada, tu mente ha decidido olvidar esa parte de tu vida tan importante. Tus amigos te van contando cosas para que vayas recopilando recuerdos pero resulta imposible completar esa noche. Y todo porque a tu mente no le da la gana, o eso crees tú.