Es sabido que hay días en que cuesta arrancar «el motor». El café de la mañana de toda la vida a veces no basta, y a medida que van pasando los añitos la cosa nos suele ocurrir más a menudo.
Es sabido que hay días en que cuesta arrancar «el motor». El café de la mañana de toda la vida a veces no basta, y a medida que van pasando los añitos la cosa nos suele ocurrir más a menudo.