Como en su antecesora 300, las batallas entre dos culturas antagónicas, dos formas de ver la vida y el mundo, no pueden limitarse a una sola entrega, por más épica que esta sea. Por ello, 300: El origen de un imperio, llega para recrear y reforzar el hecho incontestable de que hubo y hay convicciones imperiales irreconciliables.